Un abogado prudente y metódico, que nunca revela su nombre, posee un oficina en Wall Street donde tiene trabajando a sueldo a dos escribientes o copistas y a un chaval que quiere aprender el oficio y además hace de recadero. Con la carga de trabajo, decide contratar a otro copista. Este se llama Bartleby y en un principio el nuevo trabajador es bastante aplicado pero poco hablador. Un día cuando el abogado le pide examinar un breve escrito junto a él, Bartleby le responde: "Preferiría no hacerlo". A partir de aquí, el nuevo escribiente deshecha cada vez más trabajos diciendo: "Preferiría no hacerlo". La paciencia del abogado es infinita pero tiene un límite, hasta que se niega a trabajar definitivamente. El abogado se da cuenta de que el extraño personaje se queda a vivir en la oficina y se niega a abandonarla. Se le da un plazo de una semana para que se vaya y le da un dinero extra, pero hace caso omiso. El abogado se pregunta que clase de hombre es, si será un pobre o vagabundo y no tiene a dónde ir.
Opinión personal: Una obra sorprendente, extraña y muy curiosa que pasará a la historia por la famosa frase que repite incansablemente. Gran reflexión sobre la actitud de personas poco corrientes. Como llega una persona a tener una personalidad extraña y cómo es posible llegar a ella. Destacamos pues la soledad de Bartleby y la tolerancia, solidaridad y la benevolencia del abogado.
Nota: 8

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