Un fugitivo de la justicia llega en un bote de remos a una isla desierta
sobre la que se alzan algunas construcciones abandonadas. El fugitivo soporta días de enfermedad, de hambre
y de mareas altas que le impiden dormir en la noche. Pasado el tiempo, el protagonista descubre el fin de su soledad
absoluta, ya que en la isla han aparecido otros seres humanos. Los
observa, los espía, sigue sus pasos e intenta sorprender sus
conversaciones. Poco a poco se da cuenta de que no pueden verle y aún así se enamora de Faustine, una chica a la que observa en la playa. Todo se vuelve cada vez más extraño, los objetos de las construcciones están intactos, las escenas se repiten y aparecen dos soles y dos lunas. Hasta que oye a Morel, otro de los habitantes de la isla que no pueden verle, hablando de una extraordinaria máquina que ha inventado.
Opinión personal: Cualquiera que lea el argumento pensará que es una novela de aventuras al uso, y además interesante. A mi entender el problema con la obra es la forma en la que está contada. Es una novela más bien de ciencia ficción con un gran contenido metafísico y psicológico. No es que no sea una gran obra, que lo es, es que el nivel de erudicidad, de inteligencia y la forma de expresarse del autor es tan alta, que lo que no tenemos ese nivel nos cuesta seguir. Muy tedioso y abstracto. Nos habla de la inmortalidad y de la realidad de la vida.
Nota: 5
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