Nos encontramos en el Londres de finales del siglo XIX. El prestigioso abogado Mr. Utterson recibe la noticia de que un tal señor Hyde ha arrollado y pisoteado a una niña en plena calle con el consiguiente enfado de sus familiares que le han obligado a pagar 100 libras esterlinas por la ofensa amenazándolo con acabar con su reputación. El señor Hyde les entrega un cheque a nombre de un personaje ilustre de la ciudad. Mr. Utterson recuerda que tiene el testamento de un cliente amigo suyo, el doctor Henry Jekyll, en el cual se menciona que en caso de su muerte todas sus posesiones irían a parar a un tal Edward Hyde. Incluso llega a encontrárselo entrando a su casa. Mr. Utterson observa que el señor Hyde es un personaje extraño, muy bajito y con un rostro deforme. Extrañado por todo esto, Mr. Utterson decide hablar con el doctor Jekyll el cual le dice que no se preocupe. Días más tarde se produce un asesinato en la ciudad. Una testigo asegura que ha sido el señor Hyde y la policía encuentra pruebas del crimen en su casa. El doctor Jekyll asegura que el señor Hyde ha escapado y que no volverá más ya que ha dejado una carta diciéndoselo. Mr. Utterson se da cuenta más tarde que la letra del señor Hyde y del doctor Jekyll es la misma.
Opinión personal: Clásico entre los clásico. Entretenido. Misterioso. Podemos hablan de la doble personalidad del doctor Jekyll pero más bien es el deseo del doctor por deshacerse de su parte malvada, cosa que no consigue, solo logra transformarse en su parte mala. Esto le da un punto de vista filosófico, la naturaleza del ser humano. Por lo demás es una pequeña aventura de misterio en un marco perfecto, el Londres victoriano, con sus calles lúgubres y llenas de niebla.
Nota: 8

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