Cuando Hiram B. Otis, ministro de los Estados Unidos de América compra el castillo de Canterville en plena campiña inglesa, Lord Canterville, le avisa de que en él habita el fantasma de sir Simon de Canterville desde hace tres siglos. Desoyendo a su vendedor, el ministro realiza la compra y se traslada allí para pasar el verano junto con su esposa Lucrecia y sus cuatro hijos. En la biblioteca se encuentra una gran mancha de sangre. La ama de llaves les cuenta que es una mancha imposible de borrar, es la sangre de la esposa de Simon de Canterville que murió allí asesinada por su marido. Como no creer en cuentos de fantasmas ordenan limpiar la mancha que vuelve a aparecer al dia siguiente y todos los días. Una madrugada se le aparece el fantasma al ministro en su dormitorio, arrastrando una pesada cadena muy ruidosa. El ministro le ofrece al fantasma un engrasador para acabar con el ruido de las cadenas. El fantasma huye y desaparece. Irritado por el desprecio, vuelve otra noche para volver a asustar a la familia, pero el que acaba asustado será él.
Opinión personal: Entretenido y divertido relato de este genial escritor inglés. Un libro para todos los públicos donde el humor es su punto fuerte. Nos habla de la soledad representada por el fantasma y las diferencias entre la nobleza inglesa y la modernidad americana. Final bastante hermoso.
Nota: 7

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