miércoles, 23 de septiembre de 2015

El principito (1943) - Antoine de Saint-Exupéry


El Principito habita un pequeñísimo asteroide, que comparte con una flor caprichosa y tres volcanes. Pero tiene "problemas" con la flor y empieza a experimentar la soledad. Hasta que decide abandonar el planeta en busca de un amigo. Buscando esa amistad recorre varios planetas, habitados sucesivamente por un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero, un geógrafo... El concepto de "seriedad" que tienen estas "personas mayores" le deja perplejo y confuso. Prosiguiendo su búsqueda llega al planeta Tierra, pero, en su enorme extensión y vaciedad, siente más que nunca la soledad. Una serpiente le da su versión pesimista sobre los hombres y lo poco que se puede esperar de ellos. Tampoco el zorro contribuye a mejorar su opinión, pero en cambio le enseña el modo de hacerse amigos: hay que crear lazos, hay que dejarse "domesticar". Y al final le regala su secreto: "Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos". De pronto el Principito se da cuenta de que su flor le ha "domesticado" y decide regresar a su planeta valiéndose de los medios expeditivos que le ofrece la serpiente. Y es entonces cuando entra en contacto con el aviador, también el hombre habrá encontrado un amigo.

Opinión personal: Se muestran en forma sencilla los valores más arraigados y esenciales del ser humano: solidaridad, bondad, entereza, tenacidad, compañerismo y entusiasmo por el conocimiento. Un cuento para adultos, de enorme carga simbólica. El autor defiende la sabiduría de los niños como algo que sirve para guiarse en la vida adulta, pero que irremediablemente se pierde con la edad. Los adultos son serios, no saben disfrutar porque no saben qué es lo verdaderamente importante

NOTA: 7

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