Juan Preciado se dirige al pueblo de Comala para conocer a su padre al que nunca ha visto, un tal Pedro Páramo. Es una promesa que le hizo a su madre, Dolores Preciado, estando esta en el lecho de muerte. Por el camino conoce a un señor llamado Abundio el cual le dice que el pueblo está deshabitado desde hace muchos años y que él también es hijo de Pedro Páramo. Ya en el pueblo se hospeda en la casa de la señora Eduviges la cual le dice que ella ya sabía que el iba a venir porque se lo había dicho su madre muerta y que Abundio también estaba muerto. Más tarde se topa con una tal Damiana la cual le comenta cosas sobre el pueblo y le dice que Doña Eduviges también había muerto hace tiempo. Luego Damiana desaparece y Juan Preciado se pregunta si había estado hablando con muertos. La narración está fragmentada entre el viaje a Comala y los diálogos con su difunta madre en tiempos en que esta vivía.
Opinión personal: Una novela que no me ha enganchado en absoluto, es un auténtico laberinto. Carente de interés. Me ha pasado igual que en "La invención de Morel" o las obras de García Márquez, sin dudar de su calidad literaria que es muy alta, su contenido en sí es bastante aburrido y plomizo. Libro bastante sobrevalorado para mi gusto. Pienso que el autor nos muestra que son las ilusiones frustradas las que anulan la esperanza de seguir viviendo y matan a quien cae en el desánimo.
Nota: 5

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